Malleus Maleficarum, de Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger.

El Malleus Maleficarum o Martillo de las brujas no necesita presentación, es, sin lugar a dudas, el más famoso tratado sobre brujería de todos los tiempos. Fue escrito en 1486 por los monjes dominicos Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, a quienes el Papa Inocencio VIII había encomendado combatir la brujería en Alemania, otorgándoles para ello facultades plenas y totales mediante una Bula de 1484.


 

El libro reúne una serie de informes y recomendaciones sobre la existencia de la brujería y las formas de enfrentar los males provocados por la misma. El escrito se presentó ante la Facultad de Teología de la Universidad de Colonia, cuyos doctores emitieron una carta en la que reconocían la ortodoxia doctrinal del texto. El Malleus Maleficarum se hizo tan famoso en su época que durante los siglos XVI y XVII fue el libro más vendido, después de la Biblia.

Heinrich Kramer

 

El Martillo de las brujas se divide en dos partes compuestas ambas en forma de preguntas y respuestas fundadas prolijamente en las fuentes autorizas de la época. La primera parte ofrece pruebas sobre la existencia de las brujas, en contra de la opinión de algunos miembros de la Iglesia que la negaban. También detalla el modo en que las brujas se comportan en los Sabbat o aquelarres, cuando copulan con íncubos y súbcubos, y las formas que tienen de dañar a las personas, animales, cosechas, casas y demás objetos. La segunda parte especifica los modos en que debe combatirse la brujería, y los maleficios ocasionados por las brujas.   


 

Más allá de las supersticiones en relación a la demonología y a la brujería que pueblan el libro, lo más interesante de su lectura es que nos brinda una ventana amplia para mirar el paisaje de la época en que fue escrito. Considero que hay dos tópicos omnipresentes en todos los capítulos del libro, y ellos son: la misoginia y la fijación sexual de sus autores, y obviamente también de sus contemporáneos. El odio hacia la mujer es patente desde el mismo título, ya que “Maleficarum” significa “de las brujas”, en femenino. Luego, en cada página, no se desaprovecha oportunidad alguna para enfatizar que el mal y la mujer son una y la misma cosa. “Feminus” (femenino, mujer) proviene, según los autores, de “fe” y “minus” (menos), por lo que la mujer es la que no tiene fe, es la infiel. Al haber sido sacada de la costilla de Adán, la mujer salió torcida como el hueso del que proviene. Se califica a la mujer de crédula, ambiciosa, fantasiosa, libidinosa, insidiosa y mil cosas más. Citando un pasaje de Juan Crisóstomo afirman: “¡Qué otra cosa es una mujer, sino un enemigo de la amistad, un castigo inevitable, un mal necesario, una tentación natural, una calamidad deseable, un peligro doméstico, un deleitable detrimento, un mal de la naturaleza pintado con alegres colores!”   

Antigua edición del Malleus Maleficarum

 

Considerada de esa manera la mujer, resultaba obvio que fuera ella la aliada natural del Demonio para hacer fracasar la obra de Dios tentando a los hombres y haciendo todo el mal que pudiera. Semejante criatura era, a los ojos de los inquisidores, la más grande fuente de lujurias y abominaciones a la que los hombres debían enfrentarse. El arma principal de las brujas, y de las mujeres en general, era su sexualidad; por eso el libro abunda en esas temáticas. Desde el aquelarre mismo en que las brujas pactan con Satán y se incorporan a sus huestes, los actos sexuales cobran inusitada centralidad. La mayor cantidad de las páginas del Malleus Maleficarum se dedican a describir los actos que realizan las brujas con los íncubos, y también cómo estas seducen a los hombres o los vuelven impotentes. El tema de la sexualidad es el tema central juntamente con el de la malicia natural de la mujer. Como síntesis de esto se cita a Guillermo de París, quien decía que los íncubos prefieren a las mujeres de hermosa cabellera, “ya sea porque se dedican demasiado al cuidado y adorno de su pelo, o porque suelen tratar de excitar a los hombres por medio de su cabello, o porque se jactan y envanecen de él”.

Mujer condenada a la hoguera por brujería
 

 En definitiva, este libro es un testimonio muy completo sobre la mirada que gran parte de la sociedad tenía sobre las mujeres en la Europa de comienzos de la Modernidad. La mujer estaba tan alejada del trato cotidiano del varón que de a poco se fue convirtiendo en un ser misterioso y, por lo mismo, temido. Sin demasiado esfuerzo se les podían atribuir poderes fantásticos, facultades adivinatorias, dominio de las artes del encantamiento, y trato carnal con los demonios. La ignorancia, el temor, y la imaginación volátil de los hombres causaron la muerte injusta de miles, o tal vez cientos de miles, de mujeres, y este libro fue, en gran medida, la causa principal de esa locura. 

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