Enfermedades y trastornos en la vida conyugal, del Dr. Vander
Este libro que quiero comentar es, como poco, curioso. Enfermedades y trastornos de la vida conyugal se publicó en 1966 en Barcelona, y tuvo muchas reediciones. La que poseo es de 1974 y se trata de una edición de lujo, con tapa dura, forrada en cuerina azul, y con letras doradas. El libro tiene 261 páginas y 47 láminas que contienen dibujos con la estética típica de los años´50 y ´60. Fue comprado en la “Librería Santiago”, cuando estaba ubicada entre calles Libertad y Belgrano, en Santiago del Estero.
La primera curiosidad aparece en torno a la identidad de su autor, ya que “Dr. Vander” es una especie de pseudónimo con el que firmaba el doctor Adrian Van Der Put, un holandés nacido en 1890 y de quien muy poco se sabe. Van Der Put trabajó en un sanatorio de Leipzig, y allí se adentró en los estudios de la medicina naturista o naturopatía, y aprendió a diagnosticar mediante la lectura del iris (iridología). Después de la Primera Guerra Mundial se radicó en Barcelona, donde ejerció la medicina un corto período y luego creó su propia editorial a través de la cual publicó más de cincuenta libros de medicina natural, vegetarianismo y psicología. Unos años después de la llegada de Van Der Put a España se pierde todo rastro de él. Habría fallecido entre 1973 y 1974 aunque su editorial continuó funcionando hasta 1993 y sus libros se reeditaron hasta la década del ´80.
La desaparición de la escena pública del “Dr. Vander” ha despertado algunas sospechas y muchas especulaciones. Hay quien dice que estaba vinculado al nazismo, o que fue demandado por prometer falsamente en sus libros que podía curar el cáncer, e incluso quienes afirman que ni siquiera era médico, sino enfermero. Lo cierto es que hoy por hoy los registros y testimonios sobre Van Der Put son muy escasos y confusos.
Pasando ahora al libro que me ocupa, podemos decir que se trata de un texto que claramente se puede dividir en dos partes. En la primera, que llega hasta la página 60, prima el abordaje médico y científico sobre el aparato reproductivo y su relación con la salud de hombres y mujeres. Ahora bien, la segunda parte, que es la más extensa (y curiosa), adquiere un tinte que va desde el higienismo hasta la eugenesia, pasando por la prédica de una moral sexual hoy ya perimida.
Las ideas principales sobre las cuales avanza la obra podrían sintetizarse en las siguientes:
1) La salud de la persona depende de un aspecto físico, corporal, fisiológico, natural; y de un aspecto psicológico, social e histórico.
2) La enfermedad y los trastornos sobrevienen cuando alguno de esos aspectos están fuera de equilibrio.
Hasta ahí no habría problemas en adherir a las tesis del “Dr. Vander”, pero las alarmas comienzan a encenderse cuando leemos lo que el autor entiende por “natural” y “sano”, o “trastorno” y “enfermedad”. Veamos algunos ejemplos con sus láminas tan características.
El hombre ciento por ciento masculino
es el que tiene las siguientes características: Musculatura marcada, formas
angulosas, predominio de la razón sobre los sentimientos, mucho pelo en la
cara, frente amplia y con entradas, tendencia a mandar y dirigir, afición a las
ciencias abstractas…
Y las características poco varoniles son: abundante grasa bajo la piel, timidez, vanidad, afición a los trabajos de la casa, pecho abultado…
Las mujeres también son objeto de una descripción similar. Las mujeres cien por cien femeninas deben tener: formas redondeadas, caderas anchas, afición a las tareas del hogar, cabello largo, nariz pequeña, tendencia a la obediencia, predominio de los sentimientos sobre la razón, deseo de maternidad…
Por el contrario, una mujer poco femenina tendrá: pechos pequeños, andar rígido y con paso largo, tendencia a mandar y dirigir, ideas de emancipación…
En otra lámina vemos que por naturaleza a la mujer le corresponden las funciones ligadas al amor, al hogar y la maternidad; y vemos también lo que le espera si se deja seducir por las perversiones con que la tienta la sociedad.
Cada lámina sintetiza las ideas que se desarrollan exhaustivamente en el texto, y que se presentaban como de carácter científico. En la Introducción dice el autor: “Cometen grave error quienes, pudiendo, no desean aprovecharse de los conocimientos que en la actualidad nos brida la Ciencia, conocimientos que resultan de gran utilidad para resolver infinidad de problemas y dificultades que plantea la vida conyugal y para lograr el difícil y valioso ideal de un matrimonio perfecto y feliz.” Esos conocimientos “científicos” son justamente los que se propone difundir el “Dr. Vander”, y por eso expresa que “En este libro ofrecemos los conocimientos indispensables, fruto del trabajo incansable de científicos y especialistas unidos a nuestra personal experiencia.” De acuerdo a esos conocimientos científicos compartidos en la obra del “Dr. Vander”, el matrimonio perfecto es el que se da entre un hombre y una mujer, unidos por amor monógamo, con la finalidad de procrear, preservar la especie, y participar “en los beneficios espirituales que otorga el matrimonio en su calidad de sacramento.”
En definitiva, mi juicio sobre el libro es que se trata de una obra que, en su hora, muy posiblemente haya estado llena de buenas intenciones. No se advierte real malicia en su autor ni tampoco una filiación ideológica cercana al nazismo. Sí es verdad que incurre permanentemente en falacias naturalistas, que consisten en identificar lo natural con lo bueno, lo justo y lo moralmente aceptable, mientras que identifica lo malo, lo injusto y lo moralmente reprochable con lo antinatural. Este posicionamiento tan extremo del autor, un pionero de la medicina naturista, ha hecho que el libro haya envejecido tan mal y que hoy por hoy haya quedado tan desfasado en muchas de sus ideas y propuestas. Sin embargo, ahí está en su anaquel, fiel testimonio de cómo las sociedades van cambiando en el tiempo.








Que.intersante marianito . En algunos aspectos y salvando todas las diferencias del caso me hace acordar algunos párrafos que leía José Fernández hace unos años sobre la mirada que tenían algunos autores del siglo XIX sobre las mujeres y su rol prácticamente inexistentes dentro de las parejas y menos en la sociedad
ResponderEliminarAhh que interesante! Le mandaré el enlace a José para que nos haga su aporte también.
EliminarSiempre se suele sostener ( postura a la cual adhiero , siempre y cuando no roce los extremos ) que los hechos, palabras , pensamientos etc que se sostienen en algún momento del tiempo no puede ser analizado por si solo ,.necesita del contexto donde se desarrolla ese hecho
ResponderEliminarHacerle una mirada desde el presente siempre hara sonar las alarmas
ResponderEliminarCoincido en un 100% Nunca hay que leer el pasado con conceptos o valores del presente. Es algo que siempre mantengo como postura en mi trabajo docente y en mi vida personal. Creo que es una gran equivocación juzgar el pasado con nuestros valores actuales porque no se lo llega a entender y se lo desdibuja.
EliminarRealmente que dr. Vander , cómo lo comentas vos , es un hombre prácticamente desconocido y hasta se duda de su formación científica y que haya trabajando en una clínica ,esto implica sostener más signos de preguntas que otra cosa , lo cierto es que tomo a la investigación cientifica y sus logros como la síntesis perfecta de lo que debería ser
ResponderEliminarClaro no se deja entrever su ascendencia en el pensamiento del nazismo que corre por otras vertientes
ResponderEliminarAsí es! Mi opinión personal es que se borró por temor a algún tipo de demanda legal, ya que la medicina naturista, o el diagnóstico por iris eran prácticas muy nuevas, y las expectativas fueron muy grandes. No creo para nada que haya sido nazi. Quizás pecó de ingenuo. Además con sus libros ganaba mucho más que con las consultas.
EliminarLo antinatural que expresion que suena fuerte y lo liga a lo que no concuerda con sus estándar de pensamiento y lo que le dictaba la ciencia y esos vicios que la sociedad entregaba atentaban gravemente con el perfecto equilibrio
ResponderEliminarNo sé si habrá en el libro que tanto mujeres como hombres que no reunirán esos " requisitos" en qué postura de sus inclinaciones sexuales quedaban .
ResponderEliminarLo antinatural como algo malo tanto desde el punto de vista médico como ético es una postura muy antigua y que todavía hoy se defiende fuertemente por algunos sectores. Los hombres y mujeres que se alejaban mucho de estos parámetros son considerados en el libro como perversos, lesbianas y homosexuales. Los que se alejan medianamente son personas que pueden "mejorar" si se lo proponen. Los que se alejan poco, son los que se consideran "normales". Los que coinciden en todo son casos excepcionales.
EliminarClaro que toma a la moral como una clara concepción subjetiva . Es al menos muy interesante
ResponderEliminarMuchas gracias amigo mio
ResponderEliminarGracias a vos amigo por tan precisas observaciones y por compartir tus reflexiones, es un placer leerte!
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