Tratado de los sofismas políticos, de Jeremy Bentham.

Un sofisma es un razonamiento o argumento falso, que se emplea para engañar al interlocutor. A diferencia de las falacias, que también son razonamientos inválidos, los sofismas se utilizan a propósito. Una persona puede incurrir en una falacia sin percatarse de ellos, puede hacerlo de buena fe; pero si emplea un argumento inválido a sabiendas que lo es, y además lo hace con el fin de engañar, entonces está incurriendo en un sofisma. 


 

El filósofo y jurista británico Jeremy Bentham escribió a finales del siglo XVIII un tratado sobre los sofismas más recurrentes que se emplean en las discusiones políticas, sobre todo parlamentarias, pero también en los discursos dirigidos a un público de potenciales votantes. Bentham es el padre del utilitarismo, y fue el impulsor de grandes reformas sociales en su época, influyendo con sus ideas en las legislaciones de muchos países del mundo. 

Jeremy Bentham

 

En esta obra Bentham conjuga la dureza marmórea de los tratados de lógica aristotélica, con la familiaridad de los ejemplos tomados de la realidad política de las grandes urbes contemporáneas. En el libro se distinguen unas veintiséis clases de sofismas políticos que el autor explica de forma clara y concisa, ofreciendo ejemplos sacados la arena política. De esta manera Bentham expone las artimañas de los políticos que eluden la sana argumentación a favor o en contra de una cuestión, y desvían la discusión con fines arteros.


 

A modo de muestra voy a citar dos clases de sofismas referidos en el libro, y dejaré que los que gusten puedan continuar explorando los demás por su cuenta. El primer caso que quiero compartir es el que Bentham llama “sofisma de la marcha gradual”, y está dentro de la clase de los sofismas dilatorios. Una de las partes propone una medida que no puede ser considerada injusta por nadie. Entonces la otra parte (puede ser el gobierno o la oposición) no se opone a la medida, pero aboga por su implementación gradual apelando a metáforas tales como la del enfermo que se muere “por sangrías demasiado súbitas”, o un navío que se hunde “por haber desplegado demasiadas velas”. El sofisma está en la demasiada dilación en las etapas que conlleva la aplicación de una medida, con el propósito oculto de no aplicarla nunca del todo. Por ejemplo, dice Bentham, si las tasas de justicia son tan elevadas que la mayoría de los ciudadanos no puede acceder a la administración de justicia para la defensa de sus derechos, entonces se propone suprimir dichos gravámenes. La parte interesada en no suprimir esas tasas no discute la necesidad de dicha medida, porque resultaría antipático al electorado, pero apela a la gradualidad. Afirmará entonces que sí se suprimirán las tasas de justicia, pero que como no se pueden suprimir de golpe porque eso ocasionaría el derrumbe de la administración de justicia, entonces se suprimirá primero el diez por ciento de las tasas, luego otro poco y así sucesivamente. A final se consigue que pase el tiempo y que a la postre nada cambie.


 

El otro ejemplo es de la clase de sofismas de confusión, y Bentham lo denomina “Atacarnos, es atacar al gobierno”. Este sofisma es muy sencillo y efectivo, y consiste en afirmar que toda censura o crítica dirigida a un funcionario del gobierno o hacia alguna de las acciones realizadas por este, es un intento de debilitamiento contra el gobierno mismo. Si este sofisma logra establecerse, dice el autor, “la impunidad será para el que hace el mal, y la pena para el que lo revela.” Bentham cita a Rousseau, quien afirma que “Una censura no es una conspiración”, y que criticar una conducta de un miembro del gobierno no es atentar contra la forma de gobierno establecida. El ejemplo que propone Bentham es en relación al derecho de todo ciudadano de publicar sus ideas por la prensa. Si el ciudadano o un medio de comunicación publican una crítica dirigida contra una acción específica de un integrante del gobierno, éste debería, en todo caso, demostrar la falsedad de la acusación, pero nunca afirmar que dicha acusación tiene como finalidad conspirar contra el sistema de gobierno o contra las autoridades establecidas.


 

Lamentablemente, a pesar del tiempo transcurrido desde la publicación del libro, lejos de disminuir los sofismas políticos no hacen más que aumentar día a día. Los foros de discusión política se han multiplicado en estas épocas, y éstas ya no están reservadas para el recinto legislativo con exclusividad. Los sofismas se lanzan desde múltiples tribunas y proliferan copiosamente entre nuestras sociedades. Frente a este contexto, nunca está de más echar una ojeada a las páginas de Bentham.

Comentarios

  1. Para mi es ineludible recurrir a mi magnifico secundario, todo lo que me enseño a través de esos únicos profesores totalmente exquisitos en el saber , entre ellos. la querida profesora de Historia Mirtha Guerrero de extracción radical , pasional en sus palabras, recuerdo que llego a la clase visiblemente molesta diciendo: “ Ustedes crezcan con la verdad en su boca , no como estos sofistas ,politiqueros que lo único que quieren es embarrar la cancha “ , claro para nosotros con 14/15 años y en los primeros años de la vuelta de la democracia sonaba como algo interesante para ser escuchado , sin embargo se imponía la pregunta : ¿profesora que es ser sofista? Fue suficiente para que nos llenara de conocimientos sobre el sofismos comenzando por su origen en la antigua Grecia … ((Fantásticas Profesora)

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    1. Amigo querido, que bueno volver a leerte! Me encantan las referencias a ese secundario con profesores tan grandes en su labor, dedicados de alma a la educación. Es un lujo conocer esas anécdotas.

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  2. Que bueno el libro que muestras marianito del ingles Bentham por lo que cuentas hizo una recopilación, análisis y clasificación de los sofismos de la época para que se pueda comprender cual son sus objetivos a la hora de su planteo, entre pares y el público en general. Para poner la lupa sobre ellos lo hizo desde su utilitarismo y la lógica aristotélica, por demás interesante

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  3. Esto de los sofismos dilatorios me hace acordar a Carlos Menem en campaña política en su primera presidencia (1989/1995) donde hablaba de “Salariazo”. Ni oficialistas, ni opositores estaban en contra, Al final nunca se cumplió, otro ejemplo bajo la presidencia del radical Arturo Frondizi (1958/1962) en donde se sostenía: “Que YPF no estaba en condiciones de lograr el autoabastecimiento para la argentina por falta de recursos para la investigación y explotación del petróleo” ... y asi, muchos ejemplos mas

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    1. Lo de Menem sí lo recuerdo, lo de Frondizi no lo sabía, que buena referencia esa

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  4. Eso que haces referencia sobre al público como potenciales personas a ser convencidas me lleva a las imágenes grabadas clandestinamente y después publicadas en los medios de comunicación sobre Ramón “Palito” Ortega en su campaña para gobernador de la Provincia de Tucumán ( 1991/1995) en donde se lo observa recibiendo un “adiestramiento exprés” sobre la gestualidad corporal que debía asumir a la hora de generar los discursos en todas sus facetas y el discurso mismo

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    1. Sii, me acuerdo, que papelón en ese momento, pero después la gente de todo se olvida lamentablemente

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  5. Es común observar como la respuesta a un “ataque” de un funcionario por su mala decisión sobre cuestiones públicas es un ataque a la corporación e inmediatamente se sale a la defensa con innumerables argumentaciones que terminan por desestimar esas acusaciones y transformarse en “verdad” circunstancial

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  6. En la actualidad y sin olvidar lo que Walter Benjamín sostenía sobre los nacientes medios de comunicación ( en especial la radio) y su influencia en las masas , existen en estos últimos ese tercer elemento donde el político y sus sofismas encuentran la cabida perfecta para sus objetivos , y sin duda alguna, sus interlocutores no son más que sus mejores continuadores

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  7. Comparto tu reflexión final. Hay una cuestión moral, de principios que no se ven o no se tienen, se olvidan de la mirada esperanzadora de la gente que ve en ellos una salida definitiva a su situación en busca del bienestar general

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  8. Gracias por tus lindos comentarios amigo, abrazo!

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