La cuestión de las razas, de Immanuel Kant

 



 

¿Era Kant un racista? Para intentar responder a esta pregunta indefectiblemente deben leerse los textos contenidos en este libro. En esta obra se reúnen tres escritos de Kant, y una réplica, en torno a algunas afirmaciones del filósofo de Königsberg, hecha por Georg Forster. Los libros de Kant contenidos en esta edición son Sobre las diversas razas humanas, de 1775; Definición del concepto de raza humana, de 1785; y Sobre el uso de principios teleológicos en la filosofía, de 1788.

Hay quienes sostienen que Kant fue racista por el hecho de haber elaborado una teoría racial, por haber sido el primero en definir el concepto de raza, y por no haber considerado para ello criterios “científicos”, sino prejuicios típicos de su época. Por otra parte, hay quienes afirman que Kant no era racista, ya que simplemente ofreció una definición filosófica del concepto de “raza”, el cual ya venía siendo utilizado por diferentes autores, pero con dispares acepciones. Kant, desde este punto de vista, habría procedido de acuerdo con una de las finalidades de la filosofía, que es la de esclarecer el lenguaje. 


 

En base a los textos de este libro, se puede resumir la teoría de Kant en los siguientes puntos principales: 1) Los seres humanos, al dispersarse por el mundo, debieron adaptarse a los diferentes climas que encontraron. 2) El órgano principal con que contamos los seres humanos para adecuarnos a los diferentes climas es la piel. 3) Como resultado de los diferentes climas, los seres humanos adquirieron diferentes colores de piel, por razones adaptativas (para que “se adecuase a su lugar en el mundo”, dice Kant). 4) Una vez adquirida esta cualidad (el color de piel), la misma es irreversible, y se transmite por herencia. En consecuencia, Kant dirá que existen 4 razas humanas, a saber: blancos (ubicados en Europa), amarillos (asentados originalmente en la India), negros (con origen en África) y rojos (los americanos). Además, al cruzarse estas razas entre sí, dan lugar a híbridos o mestizos.

Asimismo, Kant defiende la “monogénesis”, o sea, la idea de que todas las razas humanas descienden de un mismo linaje, es decir, que todos provenimos de una misma pareja original. En esto se enfrenta a quienes, como Voltaire o Forster, postulaban la “poligénesis”, según la cual hubo varias parejas originales, de las cuales descienden cada una de las razas humanas. De imponerse la idea de la poligénesis, entonces habría que admitir que blancos, amarillos, negros y rojos no serían distintas razas de una misma especie, sino cuatro especies diferentes. Kant no lo consideraba así.         


 

       Creo que para contestar a la pregunta del comienzo habría que leer no solamente estos tres escritos de Kant, sino toda su filosofía. De esta forma resultaría claro que sería un juicio muy apresurado tildar a Kant de racista, sin más. Es innegable que nuestro filósofo tuvo, a lo largo de sus escritos, expresiones de tinte racista; pero más que una postura personal de Kant, considero que esto se debe explicar en base al espíritu de la época. No pretendo exculpar a Kant de sus exabruptos, que tampoco fueron tantos. Pero sí me gustaría que al juzgarlo se tengan en consideración sus brillantes aportes a la defensa de la dignidad humana, a la búsqueda de la paz perpetua, y a la elaboración de una ética de alcance universal. Luego, que cada uno emita su sentencia.

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